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Viernes, 10 de julio 2020
estola de color verde

UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

La unción de los enfermos no es un sacramento sólo para aquellos que están a punto de morir. Por eso, se considera tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez. (SC 73; cf CIC, can. 1004,1; 1005; 1007; CCEO, can. 738). (CEC 1514)

¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometidos pecados, le serán perdonados. (St 5,14-15)

Comuniquen a la parroquia la presencia de enfermos para que sean atendidos y confortados por los sacramentos.

Habrá también celebración comunitaria tres veces al año, en Adviento, Cuaresma y Pascua.

LA GRACIA ESPECIAL DEL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS TIENE COMO EFECTOS

  • La unión del enfermo a la Pasión de Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia.
  • El consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez.
  • El perdón de los pecados si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la penitencia.
  • El restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salud espiritual.
  • La preparación para el paso a la vida eterna. (CEC 1532)

UNCIÓN DE ENFERMOS en los escritos de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia:

¡Yo tengo fe...! Por lo que, cuando mi cuerpo enfermo apercibe que las fuerzas se le acaban y que próximamente puede sobrevenirle la muerte, marchando por las fronteras de la eternidad a los portones suntuosos de la gloria para introducirme en la vida eterna; mi cuerpo jadeante, duramente dolorido, y mi espíritu lleno de gozo en el Espíritu Santo que me repleta de esperanza, recurre al Sacramento de la santa Unción, que tantas veces he recibido en mi vida, siempre quebrantada y llena de enfermedades; las cuales me ponen en situaciones tan dramáticas, entre el cielo y la tierra, entre la vida y la muerte.

Yo tengo fe... Y por eso creo en el Sacramento de la santa Unción y experimento sus dones y frutos; el cual nos quita y nos purifica nuestros pecados, preparándonos para el encuentro definitivo con Dios, y fortaleciendo y confortando no sólo nuestra alma, sino también nuestro cuerpo, suavizando la enfermedad, incluso curándola si no hubiera llegado el momento definitivo del encuentro con Dios, y preparándonos para ese encuentro.

Ver escrito completo: Opúsculo nº 17

Colección: Luz en la noche - El misterio de la fe dado en sabiduría amorosa

Los Sacramentos de la Iglesia

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