Asunción de Nuestra Señora
Viernes, 14 de agosto 2026
estola de color azul

UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

La unción de los enfermos no es un sacramento sólo para aquellos que están a punto de morir. Por eso, se considera tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez. (SC 73; cf CIC, can. 1004,1; 1005; 1007; CCEO, can. 738). (CEC 1514)

¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometidos pecados, le serán perdonados. (St 5,14-15)

Comuniquen a la parroquia la presencia de enfermos para que sean atendidos y confortados por los sacramentos.

Habrá también celebración comunitaria tres veces al año, en Adviento, Cuaresma y Pascua.

LA GRACIA ESPECIAL DEL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS TIENE COMO EFECTOS

  • La unión del enfermo a la Pasión de Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia.
  • El consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez.
  • El perdón de los pecados si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la penitencia.
  • El restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salud espiritual.
  • La preparación para el paso a la vida eterna. (CEC 1532)

UNCIÓN DE ENFERMOS en los escritos de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia:

¡Yo tengo fe...! Por lo que, cuando mi cuerpo enfermo apercibe que las fuerzas se le acaban y que próximamente puede sobrevenirle la muerte, marchando por las fronteras de la eternidad a los portones suntuosos de la gloria para introducirme en la vida eterna; mi cuerpo jadeante, duramente dolorido, y mi espíritu lleno de gozo en el Espíritu Santo que me repleta de esperanza, recurre al Sacramento de la santa Unción, que tantas veces he recibido en mi vida, siempre quebrantada y llena de enfermedades; las cuales me ponen en situaciones tan dramáticas, entre el cielo y la tierra, entre la vida y la muerte.

Yo tengo fe... Y por eso creo en el Sacramento de la santa Unción y experimento sus dones y frutos; el cual nos quita y nos purifica nuestros pecados, preparándonos para el encuentro definitivo con Dios, y fortaleciendo y confortando no sólo nuestra alma, sino también nuestro cuerpo, suavizando la enfermedad, incluso curándola si no hubiera llegado el momento definitivo del encuentro con Dios, y preparándonos para ese encuentro.

Ver escrito completo: Opúsculo nº 17

Colección: Luz en la noche - El misterio de la fe dado en sabiduría amorosa

Los Sacramentos de la Iglesia

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