Tiempo Ordinario
Domingo, 8 de febrero 2026
estola de color verde
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LA SAGRADA ESCRITURA

San Jerónimo subrayaba la alegría y la importancia de familiarizarse con los textos bíblicos:
«¿No te parece que estás -ya aquí, en la tierra- en el reino de los cielos, cuando se vive entre estos textos, cuando se medita en ellos, cuando no se busca otra cosa?» (Ep. 53, 10).

En realidad, dialogar con Dios, con su Palabra, es en un cierto sentido presencia del Cielo, es decir, presencia de Dios. Acercarse a los textos bíblicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues «ignorar la Escritura es ignorar a Cristo». Es suya esta famosa frase, citada por el Concilio Vaticano II en la constitución «Dei Verbum» (n. 25).

Benedicto XVI presenta las enseñanzas de San Jerónimo

Lecturas de la Santa Misa del día y de cualquier fecha

Elegir un día en el calendario para ver sus Lecturas. Los Domingos y Festivos contienen un breve comentario.

Estola de color verde
Domingo V del tiempo ordinario
Primera lectura
Is 58, 7-10
Surgirá tu luz como la aurora
Lectura del libro de Isaías.
ESTO dice el Señor:
«Parte tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
cubre a quien ves desnudo
y no te desentiendas de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas,
ante ti marchará la justicia,
detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.
Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 111, 4-5. 6-7. 8a y 9 (R: cf. 4a
R
El justo brilla en las tinieblas como una luz.
O bien:
R
Aleluya.
V
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R
V
Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R
V
Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R
Segunda lectura
1 Cor 2, 1-5
Os anuncié el misterio de Cristo crucificado
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
YO mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Palabra de Dios.
Aleluya
Cf. Jn 8, 12b
R
Aleluya, aleluya, aleluya.
V
Yo soy la luz del mundo —dice el Señor—;
el que me sigue tendrá la luz de la vida. R
Evangelio
Mt 5, 13-16
Vosotros sois la luz del mundo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».
Palabra del Señor.

DOMINGO DE LA V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Vamos a fijarnos en la doble expresión del Evangelio: vosotros sois la sal de la tierra... vosotros sois la luz del mundo.

En el domingo anterior, recogiendo el mensaje de las bienaventuranzas, vimos que los seguidores de Cristo ya saben cuál es su postura y modo de vivir. Aquí el Señor da un paso más. Lo que quiere que vivan sus seguidores no es sólo para ellos, sino que tienen que comunicar a los demás lo que han recibido. Tienen que ser fermento en la masa, tienen que dar sabor a la masa y por esto utiliza el simbolismo de la sal.

Tienen que ser punto de referencia para los demás y por esto el simbolismo de la luz.

Las palabras de San Pablo (segunda lectura) hablándonos de su pequeñez y pobreza: me presenté a vosotros débil y temeroso, guiándose del poder del Espíritu; nos quitan las dificultades que podría ofrecernos el mundo de hoy. Hagamos como él, no nos fiemos de nuestras fuerzas sino que aprendamos a actuar contando con que es el Señor el que hará eficaz nuestra misión de ser luz y sal.

Nosotros seremos instrumentos útiles en la medida en que dejemos que el Señor actúe a través de nosotros.

La postura orgullosa del mundo de hoy que quiere prescindir de Dios no puede impedirnos llenar nuestra responsabilidad de seguir ofreciendo al mundo lo que la Iglesia tiene para él. Aunque el mundo mire con indiferencia a la Iglesia, la Iglesia nunca mira con indiferencia al mundo, porque tiene para él lo que el mundo necesita (Pablo VI en su viaje a la India).

La redención es para todos y para todos por lo tanto el vivir en plenitud la vida de la Iglesia.

Una de las vivencias más luminosas de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia al ofrecerle Dios una visión clara y profunda del misterio de la Iglesia fue desde 1959: vete y dilo, esto es para todos.

Dios reafirma en momentos difíciles lo que ya sabemos que es la misión perenne de la Iglesia que nace de la fuerza de la Redención universal. Dios quiere que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad revelada.

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