LA SAGRADA ESCRITURA
San Jerónimo subrayaba la alegría y la importancia de familiarizarse con los textos bíblicos:
«¿No te parece que estás -ya aquí, en la tierra- en el reino de los cielos, cuando se vive entre estos textos, cuando se medita en ellos, cuando no se busca otra cosa?»
(Ep. 53, 10).
En realidad, dialogar con Dios, con su Palabra, es en un cierto sentido presencia del Cielo, es decir, presencia de Dios. Acercarse a los textos bíblicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues «ignorar la Escritura es ignorar a Cristo»
. Es suya esta famosa frase, citada por el Concilio Vaticano II en la constitución «Dei Verbum» (n. 25).
Benedicto XVI presenta las enseñanzas de San Jerónimo
Lecturas de la Santa Misa del día y de cualquier fecha
Elegir un día en el calendario para ver sus Lecturas. Los Domingos y Festivos contienen un breve comentario.
habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.
se gozan en tu presencia, como gozan al segar,
como se alegran al repartirse el botín.
el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.
y curaba toda dolencia del pueblo. R
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».
«Convertios, porque está cerca el reino de los cielos».
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
DOMINGO DE LA III SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Los judíos, en general más estrictos seguidores de la ley, no veían con buenos ojos a los Galileos. Los planes de Dios una vez más desconciertan a quienes ven sólo las cosas externas. Jesús, aunque nace en Belén, será de Nazaret y llamado además Nazareno
y la mayoría de los apóstoles serán también de Galilea y además escogidos en las cercanías del lago llamado mar de Galilea
.
En la primera y tercera lecturas se nos hace ver esta circunstancia. Sorprende la prontitud con que los llamados: Simón Pedro y Andrés y Santiago y Juan siguen al Maestro: inmediatamente dejaron las redes y le siguieron
o dejaron la barca y a su padre y lo siguieron
.
San Pablo nos recuerda la unión que tiene que reinar en quienes son verdaderos seguidores de Cristo. No hay personalismos, hay que ser solamente medios para que nadie se quede en nosotros, ni nosotros nos quedemos pendientes de nadie, sino que veamos al único protagonista que es Cristo, al que, nosotros y todos, tenemos que seguir con la máxima fidelidad.
Aprendamos esta doble lección: el Señor elige a quien quiere y no siempre a los que puedan creerse mejores y además es a Él y sólo a Él al que tenemos que buscar y seguir. Veamos estos pensamientos de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia (del libro Frutos de oración
):
1.090. El más pequeño entre los hombres, es tal vez el más grande ante los ojos de Dios, ya que Éste conoce lo recóndito del corazón y se complace en los sencillos, comunicándoles sus secretos. (14-12-1976)
1.092. «Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo quiera revelárselo». Y el Hijo quiere comunicárselo a los pequeños, cumpliendo el deseo del Padre que le ha enviado: «Gracias te doy, Padre, porque ocultaste estas cosas a los sabios y prudentes, y se las revelaste a los pequeñuelos». (6-11-1963)
1.094. ¿Cómo entrarás en los secretos del Reino de Dios si no eres pequeño? ¿No sabes que a los soberbios les resiste el Señor? En la medida que seas pequeño, sabrás el secreto del Padre, que se encuentra en el seno de la Iglesia. (12-11-1963)
1.098. Mi gran riqueza es no tener ninguna riqueza humana; mi gran riqueza es no ser, no poder, no saber, no servir; es ser pequeña, pobre, desvalida, no teniendo ciencia, ni sabiduría humana, que estorbe al don infinito de Dios depositando en mi pobreza su riqueza, en mi pequeñez su grandeza, en mi nada su todo, en mi muerte su vida, en mi ignorancia su sabiduría y ciencia. (19-4-1964)
1.108. Señor, ¿por qué me amas tanto...? –Eres tan pequeña, pobre y nada que robas mi corazón de Padre. (27-3-1962)
1.109. Señor, ¿qué te enamoró de mí? –Tu pobreza, tu nada, tu pequeñez. (27-3-1962)
