LA SAGRADA ESCRITURA
San Jerónimo subrayaba la alegría y la importancia de familiarizarse con los textos bíblicos:
«¿No te parece que estás -ya aquí, en la tierra- en el reino de los cielos, cuando se vive entre estos textos, cuando se medita en ellos, cuando no se busca otra cosa?»
(Ep. 53, 10).
En realidad, dialogar con Dios, con su Palabra, es en un cierto sentido presencia del Cielo, es decir, presencia de Dios. Acercarse a los textos bíblicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues «ignorar la Escritura es ignorar a Cristo»
. Es suya esta famosa frase, citada por el Concilio Vaticano II en la constitución «Dei Verbum» (n. 25).
Benedicto XVI presenta las enseñanzas de San Jerónimo
Lecturas de la Santa Misa del día y de cualquier fecha
Elegir un día en el calendario para ver sus Lecturas. Los Domingos y Festivos contienen un breve comentario.
DOMINGO DE LA I SEMANA DE CUARESMA CICLO A
PRIMERA LECTURA
Creación y pecado le los primeros padres
Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7
El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.
La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer:
-«¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?».
La mujer respondió a la serpiente:
-«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte"».
La serpiente replicó a la mujer:
-«No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».
La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.
Palabra de Dios
Salmo responsorial.- Salmo 50, 3-4. 5-6a 12-13. 14 y 17
R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. R/.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R/.
SEGUNDA LECTURA
Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos 5, 12-19
Hermanos:
Lo mismo que por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron...
Pero, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba, porque no había Ley. Pues, a pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con un delito como el de Adán, que era figura del que había de venir.
Sin embargo, no hay proporción entre la culpa y el don: si por la culpa de uno murieron todos, mucho más, gracias a un solo hombre, Jesucristo, la benevolencia y el don de Dios desbordaron sobre todos. Y tampoco hay proporción entre la gracia que Dios concede y las consecuencias del pecado de uno: la sentencia contra uno acabó en condena total; la gracia, ante una multitud de pecados, en indulto.
Si, por la culpa de aquél que era uno solo, la muerte inauguró su reino, mucho más los que reciben a raudales el don gratuito de la amnistía vivirán y reinarán gracias a uno solo, Jesucristo.
En resumen, una sola culpa resultó condena de todos, y un acto de justicia resultó indulto y vida para todos. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Jesús ayuna cuarenta días y es tentado
+ Lectura del santo Evangelio según San Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y el tentador se le acercó y le dijo:
-«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó diciendo:
-«Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"».
Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
-«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras"». Jesús le dijo:
-«También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"».
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole los reinos del mundo y su esplendor le dijo:
-«Todo esto te daré si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
-«Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto"».
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.
Palabra del Señor.
DOMINGO DE LA I SEMANA DE CUARESMA CICLO A
La invitación que nos hace la oración de este primer domingo es ella sola una síntesis que marca el sentido profundo de toda la Cuaresma e incluso el Triduo Pascual: al celebrar un año más la Santa Cuaresma concédenos, Dios todopoderoso, avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud
.
La vida cristiana no es otra cosa que ir penetrando en el misterio de Cristo hasta llegar a la plena vivencia.
Vean las afirmaciones preciosas del catecismo de la Iglesia Católica (nº 519 y 521). La afirmación de San Pablo: mi vivir es Cristo
o vivo yo, pero no yo, es Cristo que vive en mí
. No es un privilegio de San Pablo, sino una exigencia de todos los que, como cristianos, estamos llamados a la plenitud de vida, que exige nuestra inserción en Cristo. La vida de los miembros es la misma que la de la Cabeza.
Veamos algunos pensamientos de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia en el apartado mi vivir es Cristo
del libro Frutos de oración
:
991. Yo me siento más Iglesia que alma y más alma que cuerpo, experimentando en lo profundo de mi interior como una nueva vida que fluye del pecho de Dios a mi espíritu; vida que me hace exclamar con el Apóstol: «Vivo yo, mas no yo, es Cristo quien vive en mí». (25-4-1978)
992. Por ser miembro del Cuerpo Místico en saboreo de Iglesia fecunda, experimento cómo mi vivir es Cristo y Éste crucificado; siendo Él la Palabra que me enseña, el Camino que me conduce y la Verdad que me penetra. (25-4-1978)
993. Por mi injerción en Cristo, estoy unida a Él en todos y en cada uno de los misterios de su vida, que yo vivo en mi espíritu con más o menos profundidad, con más o menos participación, según mi vida de fe, esperanza y caridad me los haga presentes. (15-9-1974)
1.003. Mi alma-Iglesia necesita ser Cristo; por lo que, en la asimilación de su vida, vivo de su vivir frente a Dios, gozándome en la infinita santidad del Coeterno, y victimándome con Él, por Él y en Él, en la dimensión de su doble faceta: la gloria de Dios y la extensión de su Reino. (15-10-1974)
1.007. Apoyados en el pecho de Cristo, digamos a nuestro Amor Infinito: ¡Te amamos, queremos ser dentro de tu Cuerpo Místico, eso que Tú quisiste desde toda la Eternidad! ¡Mira, Padre, en nosotros, el rostro de tu Hijo, que nosotros, en su pecho, apercibiremos su latir doloroso, y le consolaremos! (20-1-1976)
Riquísimos los textos de la primera y segunda lecturas. Creación y pecado y el resumen que nos hace San Pablo: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud
.
Parece que la Iglesia al ponernos delante el pecado y sus consecuencias, quiere que veamos también y pregustemos lo que supone la redención. Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia
o, como dice hacia el final de la segunda lectura: en resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida
.
Veamos algunos detalles en estos pensamientos de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia:
21. Nuestros primeros padres lo tenían todo y, en la posibilidad que Dios les dio para adherirse a Él en amor o rechazarle, le dijeron que «no». (9-1-1965)
22. El Increado dice a la criatura racional: «Yo soy, y tú eres por mí; reconoce esto». Y la criatura al pecar responde: «No serviré». (15-9-1966)
23. El que Es crea criaturas que sean por Él, y las crea con un «yo» capaz de sometérsele o no; y éstas, a veces, al saberse tan hermosas, dicen: «Yo soy; no quiero depender de ti». En la ofuscación de su mente, pierden su misma razón de ser. Y, al alejarse de Dios y vivir sin Él, se exponen a encontrarse con la desgracia eterna. (15-9-1966)
548. El hombre se ha rebelado contra Dios, no queriendo sometérsele; con su «no» se esclavizó tanto, que no sabe saber lo que tiene que hacer para ser feliz y poseer la única riqueza que llenaría su vida, dándole sentido a su existir. (8-5-1970)
604. Cristo, durante sus treinta y tres años, vivió realmente mi vida, cargando con los pecados que yo cometería después de veinte siglos, y presentándose con ellos ante el Padre como realidad presente. Yo también, cuando injertada en Él, me presento ante el Padre, no me presento con un Cristo de recuerdo, sino con el Cristo viviente que en el seno de la Iglesia, a mí me hace vivir con Él, en mi tiempo, toda su realidad. Cristo vivió conmigo y yo vivo con Él. (15-9-1974)
606. Jesús me une a Él por el misterio de la Encarnación, en su tiempo, y se une a mí, en el mío, a través del bautismo; al quedar injertada en Él, paso a ser miembro de su Cuerpo, del que Él es Cabeza, desapareciendo los impedimentos del tiempo para vivir la realidad del Sumo y Eterno Sacerdote en la plenitud de cuanto es, vive y manifiesta. (15-9-1974)
Podríamos entrar también en el texto de las tentaciones de Jesús. A través de ellas nos señala ya el verdadero sentido de su condición de Mesías y en su grado el verdadero camino de quienes le queremos seguir a Él
