Tiempo Ordinario
Domingo, 25 de enero 2026
estola de color verde
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LA SAGRADA ESCRITURA

San Jerónimo subrayaba la alegría y la importancia de familiarizarse con los textos bíblicos:
«¿No te parece que estás -ya aquí, en la tierra- en el reino de los cielos, cuando se vive entre estos textos, cuando se medita en ellos, cuando no se busca otra cosa?» (Ep. 53, 10).

En realidad, dialogar con Dios, con su Palabra, es en un cierto sentido presencia del Cielo, es decir, presencia de Dios. Acercarse a los textos bíblicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues «ignorar la Escritura es ignorar a Cristo». Es suya esta famosa frase, citada por el Concilio Vaticano II en la constitución «Dei Verbum» (n. 25).

Benedicto XVI presenta las enseñanzas de San Jerónimo

Lecturas de la Santa Misa del día y de cualquier fecha

Elegir un día en el calendario para ver sus Lecturas. Los Domingos y Festivos contienen un breve comentario.

Estola de color verde
Domingo III del tiempo ordinario
Primera lectura
Is 8, 23b - 9,3
En Galilea de los gentiles el pueblo vio una luz grande
Lectura del libro de Isaías.
EN otro tiempo, humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, pero luego ha llenado de gloria el camino del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;
habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.
Acreciste la alegría, aumentaste el gozo;
se gozan en tu presencia, como gozan al segar,
como se alegran al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor, el yugo de su carga,
el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 26, 1bcde. 4. 13-14 (R: 1b)
R
El Señor es mi luz y mi salvación.
V
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R
V
Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R
V
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R
Segunda lectura
1 Cor 1, 10-13. 17
Decid todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
OS ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir.
Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre vosotros. Y os digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo».
¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿Fuisteis bautizados en nombre de Pablo?
Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
Palabra de Dios.
Aleluya
Cf. Mt 4, 23
R
Aleluya, aleluya, aleluya.
V
Jesús proclamaba el evangelio del reino,
y curaba toda dolencia del pueblo. R
Evangelio
Mt 4, 12-23
Se estableció en Cafarnaún, para que se cumpliera lo dicho por Isaías
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
AL enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertios, porque está cerca el reino de los cielos».
Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
Les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Palabra del Señor.

DOMINGO DE LA III SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Los judíos, en general más estrictos seguidores de la ley, no veían con buenos ojos a los Galileos. Los planes de Dios una vez más desconciertan a quienes ven sólo las cosas externas. Jesús, aunque nace en Belén, será de Nazaret y llamado además Nazareno y la mayoría de los apóstoles serán también de Galilea y además escogidos en las cercanías del lago llamado mar de Galilea.

En la primera y tercera lecturas se nos hace ver esta circunstancia. Sorprende la prontitud con que los llamados: Simón Pedro y Andrés y Santiago y Juan siguen al Maestro: inmediatamente dejaron las redes y le siguieron o dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

San Pablo nos recuerda la unión que tiene que reinar en quienes son verdaderos seguidores de Cristo. No hay personalismos, hay que ser solamente medios para que nadie se quede en nosotros, ni nosotros nos quedemos pendientes de nadie, sino que veamos al único protagonista que es Cristo, al que, nosotros y todos, tenemos que seguir con la máxima fidelidad.

Aprendamos esta doble lección: el Señor elige a quien quiere y no siempre a los que puedan creerse mejores y además es a Él y sólo a Él al que tenemos que buscar y seguir. Veamos estos pensamientos de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia (del libro Frutos de oración):

1.090. El más pequeño entre los hombres, es tal vez el más grande ante los ojos de Dios, ya que Éste conoce lo recóndito del corazón y se complace en los sencillos, comunicándoles sus secretos. (14-12-1976)

1.092. «Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo quiera revelárselo». Y el Hijo quiere comunicárselo a los pequeños, cumpliendo el deseo del Padre que le ha enviado: «Gracias te doy, Padre, porque ocultaste estas cosas a los sabios y prudentes, y se las revelaste a los pequeñuelos». (6-11-1963)

1.094. ¿Cómo entrarás en los secretos del Reino de Dios si no eres pequeño? ¿No sabes que a los soberbios les resiste el Señor? En la medida que seas pequeño, sabrás el secreto del Padre, que se encuentra en el seno de la Iglesia. (12-11-1963)

1.098. Mi gran riqueza es no tener ninguna riqueza humana; mi gran riqueza es no ser, no poder, no saber, no servir; es ser pequeña, pobre, desvalida, no teniendo ciencia, ni sabiduría humana, que estorbe al don infinito de Dios depositando en mi pobreza su riqueza, en mi pequeñez su grandeza, en mi nada su todo, en mi muerte su vida, en mi ignorancia su sabiduría y ciencia. (19-4-1964)

1.108. Señor, ¿por qué me amas tanto...? –Eres tan pequeña, pobre y nada que robas mi corazón de Padre. (27-3-1962)

1.109. Señor, ¿qué te enamoró de mí? –Tu pobreza, tu nada, tu pequeñez. (27-3-1962)

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