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Tiempo Ordinario

lunes, 17 de febrero del 2020

LA SAGRADA ESCRITURA


San Jerónimo subrayaba la alegría y la importancia de familiarizarse con los textos bíblicos:
«¿No te parece que estás -ya aquí, en la tierra- en el reino de los cielos, cuando se vive entre estos textos, cuando se medita en ellos, cuando no se busca otra cosa?» (Epístola 53, 10).
En realidad, dialogar con Dios, con su Palabra, es en un cierto sentido presencia del Cielo, es decir, presencia de Dios. Acercarse a los textos bíblicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues «ignorar la Escritura es ignorar a Cristo». Es suya esta famosa frase, citada por el Concilio Vaticano II en la constitución «Dei Verbum» (n. 25).


 
 

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Lectura del lunes 17 de febrero del 2020
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     †          Domingo de la 1ª semana de Cuaresma

 

PRIMERA LECTURA
Creación y pecado le los primeros padres
Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7

 

El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.

La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer:

-«¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?».

La mujer respondió a la serpiente:

-«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte"».

La serpiente replicó a la mujer:

-«No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».

La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.

 

Palabra de Dios

 

Salmo responsorial.- Salmo 50, 3-4. 5-6a 12-13. 14 y 17
R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. R/.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

 

SEGUNDA LECTURA
Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos 5, 12-19

 

Hermanos:

Lo mismo que por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron...

Pero, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba, porque no había Ley. Pues, a pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con un delito como el de Adán, que era figura del que había de venir.

Sin embargo, no hay proporción entre la culpa y el don: si por la culpa de uno murieron todos, mucho más, gracias a un solo hombre, Jesucristo, la benevolencia y el don de Dios desbordaron sobre todos. Y tampoco hay proporción entre la gracia que Dios concede y las consecuencias del pecado de uno: la sentencia contra uno acabó en condena total; la gracia, ante una multitud de pecados, en indulto.

Si, por la culpa de aquél que era uno solo, la muerte inauguró su reino, mucho más los que reciben a raudales el don gratuito de la amnistía vivirán y reinarán gracias a uno solo, Jesucristo.

En resumen, una sola culpa resultó condena de todos, y un acto de justicia resultó indulto y vida para todos. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO
Jesús ayuna cuarenta días y es tentado
+ Lectura del santo Evangelio según San Mateo 4, 1-11

 

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y el tentador se le acercó y le dijo:

-«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».

Pero él le contestó diciendo:

-«Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"».

Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice:

-«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras"». Jesús le dijo:

-«También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"».

Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole los reinos del mundo y su esplendor le dijo:

-«Todo esto te daré si te postras y me adoras».

Entonces le dijo Jesús:

-«Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto"».

Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

 

Palabra del Señor.


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