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miércoles, 19 de junio del 2019
Semana Santa

TRIDUO PASCUAL

Al empezar la Cuaresma decíamos en la oración colecta del primer domingo: "Al celebrar un año más la santa Cuaresma concédenos, Dios todopoderoso, avanzar en la inteligencia del Misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud"

La liturgia nos acompañará para que podamos revivir lo que sucedió en estos días -del Jueves al Domingo-.

Como hemos repetido algunas veces, siguiendo un razonamiento sencillo y profundo de la Madre Trinidad: "La liturgia nos quita el espacio y el tiempo y nos pone delante el misterio que celebramos."

¡Qué maravilloso que, por la fe, pueda yo entrar en aquél Jueves Santo y Viernes y Sábado y constatar, como Pedro y Juan, el sepulcro vacío...!

PARTICIPAMOS EN LA MESA DEL SEÑOR:

A través de la liturgia ya no es un privilegio de los Apóstoles; es un regalo para todo el que quiera participar valorando el gran don de la Eucaristía, la lección del lavatorio de los pies y recoger el testamento de Jesús a los suyos en las reflexiones internas de Jesús a los suyos en aquella noche llena de misterio.

Podremos seguir a Jesús viendo cómo "está que se muere de pena..." y podremos, si queremos, oír cómo nos dirá "velad y orad..."

Podemos ser "testigos" de la traición de Judas y seguir paso a paso acompañando a Jesús en la noche terrible de soledad y desprecios.

Y llegará la madrugada del Viernes Santo. Si queremos podemos seguir paso a paso lo que nos han dejado los evangelistas y consideraciones preñadas de fe vivida. Ya señalamos el Domingo V de Cuaresma, vivencias profundísimas en varios escritos de la Madre Trinidad en "La Iglesia y su Misterio": "El Sólo"; "Jesús"; "Tengo sed".

CELEBRACIONES DEL VIERNES SANTO:

La Iglesia no celebra la Eucaristía ni en este día, ni en el Sábado, pero quiere que viviendo aquél primero y único Viernes Santo nos adentremos en su pasión y muerte y tratemos de valorar los frutos.

Los oficios litúrgicos se centran en:

1º.- La liturgia de la Palabra, terminando con la oración universal, que nos invita a presentar ante el Señor todas las necesidades del mundo, recordándonos que a todas llegan los frutos de la redención.

2º.- La adoración de la Cruz, ceremonia emotiva que nos invita a "mirad el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo". O "los improperios" que nos ayudan a valorar el contraste entre lo que hace Dios y lo que hacemos nosotros...

3º.- La Sagrada Comunión para facilitarnos el encuentro con Jesús y poder así percibir en un abrazo de agradecimiento lo que acaba de hacer, llegando con amor a la muerte y muerte de Cruz.

VIVAMOS CON MARIA EL SABADO SANTO:

María es testigo de lo que pasa en el momento de la muerte de Cristo cuando ya Jesús no puede sufrir.
Transcribimos unos párrafos del libro de la Madre Trinidad: "La Iglesia y su Misterio" (Tema: "El Sólo") a continuación:

Virgen de la Soledad

"Se ha rasgado el velo del Templo..."

Jesús, ya tu alma, en este mismo instante se encuentra frente a frente en el abrazo del Eterno Sol, en el gozo como infinito de los ángeles, con el supremo y único Legislador de cielo y tierra.

¡Ya Jesús no puede sufrir...! ¡Ya el Hombre se encuentra cara a cara en la luz de la gloria, metido en la Familia Divina, con el seno paternal de Dios abierto para todos sus hijos...!

¡Ya parece que todo es alegría y contento...!

Pero no. María, al pie de la cruz, siente un contraste terrible en su alma santísima. Por una parte, participando de la alegría de su Hijo, se siente feliz unida al alma de Cristo; y por otra, Ella, como Madre de la Iglesia aún desterrada y en el país de las tinieblas, aguarda en nostalgia envuelta en su soledad; siendo María, como prolongación de su Hijo, ahora más que nunca, la Sola.

La Virgen está esperando que descuelguen el cuerpo de su Hijo para depositar en El un beso de Madre que, en silencio, repercuta en el alma ya gloriosa de su Hijo. Y, la Sola , después de haber sepultado con aquellos santos varones el cuerpo de Jesús, vuelve solitaria, con su tragedia terrible de soledad inabarcable, por aquellos mismos caminos por los cuales el Solo había caminado a celebrar, como Sumo Sacerdote, su cruenta Misa para gloria de Dios y santificación de los hombres.

Ahora sí que comprendería María, casi en toda su profundidad, la soledad de su Hijo, de Aquél que, sintiéndose el Padre de todas las almas, era el Solo. También Ella ahora, siendo Madre de todos los hombres, a imitación de su Hijo, es la Sola . La Virgen es la más maravillosa manifestación del alma de Cristo, y se encuentra sola porque su Hijo divino ha muerto y los demás hijos no la comprenden.

¡María..., corredentora..., expresión viva de Cristo y, por lo tanto, de la Paternidad de Dios...!

Yo quiero poner hoy en esta palabra, que, hecha vida, con la misma espada taladró el alma de Cristo y después la de la Virgen: el Solo, un consuelo amparador de hija, de amigo, de esposa y de virgen que está dispuesta a pasar por esa misma soledad, para que todas las almas conozcan a Dios y sean consuelo de Cristo, de la Virgen Dolorosa y de la Iglesia desgarrada en la noche cerrada de su Getsemaní.

CELEBRACIÓN DE LA VIGILIA PASCUAL:

Velar en oración en espera del triunfo definitivo de Cristo con su resurrección.

Nos ayudará, a través de las lecturas, a entrar en las maravillas que ha hecho Dios con nosotros desde la creación.

La historia de los planes de Dios que conduce con su Providencia todos los acontecimientos para llenar sus designios de amor, a pesar de los muchos fallos de los hombres.

Muy entrada la noche entraremos en el triunfo de la Resurrección de Jesús.

El "Aleluya", que no se oía desde el comienzo de la Cuaresma, llenará los templos de la cristiandad y el mundo puede revivir de nuevo la sorpresa de aquellos primeros seguidores de Jesús y decir con Santo Tomás: "Jesús mío y Dios mío"; o el: "¡Resucitó, como os lo había dicho! de los ángeles.

Ver temas:

"El Solo"

"¡Tengo Sed!"

"Jesús"

Publicación: "La Iglesia y su Misterio"

"Otros Libros en la web de La Obra de la Iglesia"

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