Tiempo Ordinario
Jueves, 24 de septiembre 2020
estola de color verde

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

Cristo, diremos en el Prefacio, ha consumado la redención humana y ha sometido a su poder la creación entera y ofrece al Padre un reino eterno y universal, el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz.

Esta realidad que la fe nos enseña y que un día será realidad palpable a los ojos de todos; la liturgia nos lo hace pregustar hoy.

Bajo otra perspectiva contemplaremos esta misma realidad cuando la liturgia del principio del Adviento nos haga vivir la segunda venida del Señor y el triunfo del último día.

La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia, fundadora de La Obra de la Iglesia nos recuerda sobre la Liturgia: Es la manera que tiene la Iglesia de, quitando el tiempo y el espacio, hacernos presentes los misterios.

Y hoy al presentarnos la Iglesia la fiesta de Cristo Rey, quiere que, como colofón del año litúrgico que concluimos, nos gocemos viviendo esta realidad maravillosa: Fuera del tiempo, el memorial de Cristo -desde la Encarnación a su última venida- está siempre ante la mirada del Padre y se hace realidad lo que todos los días repetimos en la Misa: Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y gloria por los siglos de los siglos. El amén gozoso que pronunciamos en el momento culmen de la Plegaria Eucarística quiere la Iglesia que lo vivamos de una manera especial en la liturgia de hoy.

Juan Pablo II en la encíclica Ecclesia de Eucharistía dice: El mundo nacido de las manos de Dios Creador retorna a Él, redimido por Cristo. Así de eficaz es la Misa de todos los días.

Es el sacerdocio de la Iglesia que tiene en su seno a Cristo viviendo su sacerdocio eterno como Cabeza de la Iglesia y Centro del Universo.

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